Este collar es un susurro del océano convertido en joya. Elaborado con delicados chips de ónix blanco, piedra de pureza y calma, invita a envolver el cuerpo en una energía serena y protectora. En el centro, una caracola grande enchapada en plata se presenta como un símbolo sagrado del mar, guardiana de memorias ancestrales y de la sabiduría de los ciclos naturales.
La plata, asociada a la energía lunar y femenina, potencia la intuición, la sensibilidad y el equilibrio emocional, creando una pieza armoniosa y profundamente espiritual.
El ónix blanco es una piedra de limpieza energética y claridad interior.
Ayuda a calmar la mente, aliviar tensiones emocionales y aportar sensación de paz y contención.
Es ideal para acompañar procesos de sanación suave, meditación y reconexión con una misma.
Favorece el equilibrio emocional, ayudando a soltar cargas del pasado y a sostenerse desde la serenidad.
Actúa como un escudo energético sutil, protegiendo el aura y armonizando la energía personal.
La caracola, símbolo sagrado del mar y del útero cósmico:
Representa la energía femenina, la intuición y el fluir natural de la vida.
Conecta con el elemento agua, favoreciendo la sanación emocional y la expresión de los sentimientos.
Su forma en espiral simboliza los ciclos, el renacer y la expansión de la conciencia.
Lleva la vibración del océano, recordándonos escuchar nuestra voz interior y movernos con suavidad, como las mareas.
Este collar es un amuleto de calma, intuición y conexión profunda con el mar, ideal para mujeres que honran su sensibilidad y su poder interior.
🤍🌊 Una joya para fluir, sentir y recordar que todo nace y vuelve al océano.
